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EL MUNICIPIO VS LOS VECINOS DE EL RELIZ


Chihuahua.— En Chihuahua, el periodismo corporativo tiene dueño. A golpe de contratos millonarios, Marco Bonilla impulsa su imagen mientras silencia las voces críticas que osan cuestionar la narrativa oficial. Así, el cerco mediático se despliega con precisión quirúrgica, al punto de que no hubo cobertura oficial de la audiencia pública de los vecinos de El Reliz. Ninguno, salvo dos periodistas independientes que, desafiando la inercia del silencio, documentaron desde Instagram y TikTok el malestar ciudadano: Adrián Sánchez, de "Chupa TV", y Pablo Alvídrez, el famoso tiktoker que se ha convertido en uno de los pocos disidentes en Chihuahua.

Los vecinos de El Reliz se congregaron, armados de demandas legítimas, para expresar su hartazgo por el caos y la congestión vial que desangran la avenida principal. El caos urbano no es casualidad: obedece a una planeación urbana de juguete, diseñada con manos temblorosas y permisos que huelen a algo más que burocracia. Pero el acto ciudadano de reclamar el derecho a una ciudad habitable fue ignorado por el Alcalde Marco Bonilla, quien no se dignó a darle la cara a los vecinos.

Sin embargo, la historia no termina en el olvido: en lugar de cubrir la manifestación, el municipio por medio de su comunicación oficial se fue contra los pocos que osaron contarla. Adrián y Pablo se han convertido en el blanco de una andanada de ataques desde esos mismos espacios que deberían investigar, cuestionar y contar lo que sucede. Pero no: en lugar de hablar de la corrupción que dejó a El Reliz en un paisaje digno de Mad Max, se dedican a descalificar a quienes, con apenas acceso a internet y teléfonos móviles, hacen periodismo auténtico.

El fenómeno no sorprende, las voces incómodas, las que se niegan a aceptar la versión institucional como dogma, son relegadas al margen, al espectro de lo anecdótico. Sin embargo, ahí están: con una señal intermitente, conectados al pulso ciudadano, conscientes de que la verdad no siempre necesita permisos, sino voluntad.

Voluntad que, por cierto, no desmostró el alcalde al no presentarse a dicha audiencia. Voluntad que sí queda de manifiesto para promover su imagen en Juárez dejándose ver con cerveza en mano y playera de Bravos en el estadio Benito Juárez. Así su agenda. Así sus prioridades. Lleno de ausencias de los asuntos verdaderamente importantes y vacío de ideas, como vacías sus promesas.

Los vecinos seguirán hablando, aunque sea desde los rincones de Instagram y TikTok. Porque si algo queda claro es que el silencio mediático solo hace más ruidosas las voces que aún resisten.